Viajar sola por Australia
Si tuviera que definir mi viaje sola por Australia en tres palabras diría: amable, inspirador y fácil.
Ha sido muy relajante, hay algo en la manera de ser de sus gentes que lo hace todo entrañable y fácil.
Melbourne me pareció refinada, vanguardista y con más gente joven. Me encantó el ambiente “berlinés” de sus bares y sus tiendas. En Sidney me quedo con sus casas bajas a pie de playa en plena ciudad. Me gustó esa convivencia entre los edificios modernos y la naturaleza. En las dos ciudades me enamoraron los rastros victorianos. Desde allí puedes viajar al 18 y 19 que parece haberse quedado allí atrapado y entender bien sus orígenes.
Lo que más me ha gustado es la gente y su facilidad para la sonrisa. La naturalidad con la que conviven con los animales y sus casas de huéspedes. Aunque estés solo te sientes acompañado. Allí se percibe más que en ningún sitio la tranquilidad y la amabilidad de los australianos y de la gente que viaja allí. Son espacios muy personales y te sientes como si te hubieran invitado a su casa. Las cosas funcionan pero con calma. Tengo muy buen recuerdo de los desayunos.
Sin duda, lo mejor de viajar sola a un sitio desconocido es que te relacionas con mucha más gente. Y te das cuenta de que cuando surgen problemas hay muchas personas dispuestas a ayudarte si vas con una sonrisa.
Ya estamos preparando el nuevo escaparate de Delic para el mes de junio y con él, muchas más historias de mi último viaje a Massachusetts…
Hasta el próximo jueves,
Elena
Fotos: Elena Guereta












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