Amor verdadero

Humo fue un regalo de amor a mi marido, yo tenía cuatro gatos, y él decía que quería un perro de la raza de Humo.

Llegó a casa en una caja, y pasó la tarde sentado en mi regazo mientras los gatos giraban a nuestro alrededor. No nos movimos en cuatro horas, quería que se le pasara el miedo y se sintiera protegido.

Después de unos días en los que mi marido vio la dedicación que necesitaba un cachorro, me dijo que no lo quería, que lo regalara. Atónita, le dije que desde ese momento el cachorro era mío.

Pensé que el perro necesitaba campo para correr, y empecé a buscar una casa en el Escorial, lugar en el que me críe. Ese fue el primer regalo que me hizo mi perrito, porque aún sigo aquí y he descubierto que es mi hogar, mi lugar en el mundo.

Humo me dio el amor, los besos, abrazos y caricias que echaba de menos, entonces, en mi matrimonio. Y yo le correspondía de la misma manera, dándole lo que mi marido no sabía recibir de mi.

Humo ha sido, es, y será “mi amor verdadero”.

Me acompañó en mis años más difíciles, primero en mi separación y después en la enfermedad, partida, y duelo de mi madre!!!! No sé qué hubiera hecho sin nuestros paseos por el campo, sin dormir todos los días abrazada a él, sin esas miradas de cariño, y sin sentirle como mi sombra, allá donde fuera!!!

He tenido la suerte de poder corresponderle cuando sus patas y su corazón empezaron a fallar de tanto correr y tanto sentir la vida. De poder facilitarle que se fuera en paz, tranquilo, abrazado a mí, y yo, recibiendo sus lametazos en mi boca y su mirada de gratitud. Nos llenamos de besos de despedida, y se fue sin enterarnos ninguno de los dos. Con los Juanes y Lourdes en casa tranquilizándonos a los dos. A mi me gustaría irme de la misma manera.

Quién no ha tenido un perro como él, no lo podrá entender.

Me quedan otros dos en casa, el de mi madre, Marley, y Pollock, que compré nada más separarme. Hasta que se llevaron el cuerpo de Humo, Marley no se separó de su lado. Pollock se mantuvo quieto y respetuoso mientras se iba. Choca y Micaela, las perras de los Juanes y hermanas de mi PUPI, no se han enterado, pues no estaban en casa.

Ahora, Pollock, Marley y yo estamos juntos en el Escorial, con nuestra pena, porque Humo era el patriarca, el que aguantó pacientemente a los siguientes cuatro cachorros de la familia, mientras crecieron. El más querido por todos!!! Con ellos pasaré este nuevo duelo.

Sus cenizas, las llevaremos a la orilla de nuestro río, y en primavera plantaremos una glicina. Ahí llevaré también parte de las de mi madre, para que me esperen. Y cuando me llegue la hora, y vengan todos mis perros, gatos y humanos, corriendo a recibirme, estoy segura que HUMO irá en cabeza con su velocidad de rayo y la lengua fuera.

Gracias HUMO por quererme con toda tu alma y dejar que te quisiera del mismo modo, y demostrarme que sí que existe el “AMOR VERDADERO”

 

Elena

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