Por fin Japon

Una de las cosa más importantes para que un viaje sea un éxito, es la compañía.

A Japón me acompañaron, mi amiga María- con la que llevaba hablando de hacerlo, unos treinta años, por nuestro amor a su comida -, y los Juanes, que consiguen que cualquier situación resulte mágica y divertida.

Solamente estuvimos una tarde y una mañana en TOKIO; poco tiempo, desde luego, pero bien aprovechado: Cenamos cerca de la estación, en un barrio muy bullicioso y divertido, plagado de pequeños restaurantes con terracitas en la calle. Allí comimos tanto UNI ( erizo de mar ), mi comida japonesa preferida, que nuestros vecinos de mesa no paraban de reír al vernos engullir con tanta velocidad este manjar, para nosotros, de Dioses !!!

A la mañana siguiente, después de haber dormido en un tradicional hotel de tatamis, fuimos al mercado de pescado, muy temprano; también estaba lleno de pequeñísimos restaurantes, todos ellos exquisitos, y desayunamos: ¡¡¡ pescado !!!

Por la tarde cogimos un avión a KUMAMOTO, en una isla al sur del país, y allí alquilamos un coche para subir a las montañas, para ver sus famosas cataratas sobre un rio, en el que remamos en unas pequeñas barcas. Llegamos por la noche a un complejo de cabañas de madera con tatamis, a lo boy scout nipón !!!

Cenamos en medio del campo, en una especie de casa de comidas, donde también vivían los dueños, a los que aquella noche acompañaban unos amigos de la zona. Al descubrir un lugar tan alucinante y especial, nuestra cara de felicidad debió de ser un poema !!! Nos reímos mucho con ellos, fundamentalmente con lenguaje corporal, ya que es muy difícil encontrar quién hable inglés en aquella zona y en general en todo Japón; solo había una filipina de ascendencia española que pudo ayudar un poco a que nos entendiéramos. Y cuando pedimos para cenar sake y sashimi, que es lo que ellos estaban comiendo, no daban crédito y reían sin parar, y nosotros con ellos. El sashimi, lo había pescado esa misma mañana el dueño del local, y como nosotros nunca habíamos comido algo tan delicioso, reíamos y reíamos de felicidad. Fue una noche verdaderamente memorable para todos.

Al día siguiente, los Juanes nos dejaron en un ONSEN, lugar impresionante donde María y yo íbamos a participar en el curso-retiro de Beth, local_milc, pero esta historia os la contaré el próximo jueves. Ellos, mientras, siguieron moviéndose solos por la isla.

Al finalizar el retiro nos quedamos con los Juanes una noche más allí, y disfrutamos de lo lindo tomando baños en los ONSEN. Teníamos uno en la habitación-apartamento, pero los mejores estaban en el exterior, entre árboles, con piedras grandes y redondeadas dentro del agua sulfurada, caliente de forma natural gracias a un volcán cercano. También nos hicimos fotos todos juntos en un baño de pies ¡¡¡ nos moríamos de risa con nuestras pintas !!!

Al día siguiente, volvimos a KUMAMOTO, para regresar a TOKIO en avión.

Dormimos en un hotel cerca del aeropuerto y tuvimos la suerte de poder visitar un templo maravilloso y asistir a una ceremonia, donde unos monjes ataviados con vestimentas muy coloridas y elegantes, tocaban tambores y cantaban: ¡¡¡ sobrecogedor !!!

Después paseamos por una calle llena de pequeños comercios tradicionales y encontramos una tiendecita vintage donde compramos pequeños tesoros, entre ellos unos kimonos antiguos, espectaculares y baratísimos.

Y ya, desde ahí, emprendimos el largo viaje a España.

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