Una casa de cuento

Erase una vez una casa que parecía haber salido de un cuento, con las ventanas azul añil y las maderas de la fachada del mismo color. Todo el mundo la admiraba, y yo no iba a ser menos. La casa había sido dividida en tres viviendas, y un buen día, surgió la oportunidad y compré el piso alto, un dúplex.

Aunque mi vivienda sí era de cuento, los inquilinos de las otras dos plantas no se avenían con el espíritu de la casa. Sin embargo, como sucede en los cuentos, todo se empezó a arreglar. La entreplanta quedó libre y la ocupó una familia que sí era la adecuada: María, la madre, joven y guapa, me dedicó, nada más conocerla, una hermosa sonrisa que me hizo confiar en ella, al igual que su cariñoso marido con cara de príncipe, Mario, y sus dos hijos, una niña y un niño, ya mayorcitos. Vivimos así unos años felices, pero los que habitaban en la planta baja, seguían sin encajar!!! Se trataba de una familia de padres distantes y antipáticos, con niños igualmente repelentes.

Por suerte terminaron márchandose y quedamos encantados, la familia de Mária, mis perros y yo. La casa tardó un año en encontrar los perfectos nuevos inquilinos!!!

Un buen día, – otro más- llamó a mi puerta Andrea, madre de cinco hijos, cuatro niñas y un recién nacido, que me conquistó, al igual que María, con su belleza y su sonrisa franca, dulce y verdadera. Su marido, Pepe, también era un hombre espectacular en todos los sentidos.

Mi CASA DE CUENTO, por fin, estaba completa.

Coincidiendo con la marcha de mi madre (estoy segura que ella me los mandó para aliviar mi dolor por su pérdida) formamos, sin esfuerzo alguno, una “FAMILIA DE FAMILIAS”

Hemos compartido momentos maravillosos y otros muy duros, pero sobre todo hemos compartido AMOR. Y en ninguno de ellos ha faltado la armonía.

Este verano María se nos fue!!! y Mario, su marido se ira a vivir a la ciudad después del verano con sus hijos, que ya van al instituto.

Hace unos días, la familia de Andrea partió hacia Inglaterra por motivos de trabajo y mi casa de cuento se ha quedado casi vacía. Pero el amor del que se ha llenado estos años, sigue flotando en el aire y llenando mi alma.

La incognita es: ¿ quien habitará mi casa de cuento en el futuro?

Tres mujeres encontramos en esta casa nuestro hogar, nuestro lugar en el mundo. Compartimos nuestras vidas y fuimos nosotras quien hicimos de esta, UNA CASA DE CUENTO, nuestra “Little blue house”, como se llamaba nuestro chat.

Doy gracias a la vida por estos años tan bonitos y tan intensos, por esta etapa que hemos vivido juntos en ella. Nos ha hecho mejores personas, más sabias y más felices.

Gracias a los “Reneses” y a los “Amorettis” por haber sido tan especiales y generosos.

Ahora, como dice Andrea, yo soy la guardiana de nuestra casa !!!

Elena

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