Bailando con flores

 

 

Me visualizo camino del Ampurdán, en el Ave. El tren es el medio de transporte que prefiero, en el que me siento más libre y a gusto. Me encanta contemplar el paisaje desfilando y cambiando ante mis ojos fascinados al ritmo del hipnótico traqueteo de sus ruedas en la vía, y pienso que tengo un viaje pendiente en el transiberiano o similar, a la manera de Agatha Christie y algunos de los magníficos personajes de sus novelas, allá por los años treinta del siglo pasado. Y este deseo me transporta a los coches-cama de mi infancia, cuando viajaba con mis abuelos en aquellos trenes de madera labrada y coche-comedor con sus mesas de manteles blancos y cubiertos imitando plata y, cómo no, su inolvidable jarroncito con flores.

Y las flores me transportan al Ampurdán, donde, al llegar a mi destino, mi misión fue recorrer, equipada de cesto y tijeras, el viñedo tapizado de flores moradas, granate, blancas, amarillas…, cuya función doble es nutrir la tierra y proteger a los viñedos de insectos devoradores. Las abejas, además, liban el néctar de las flores que, más adelante, se transformará en la deliciosa miel que disfrutan durante todo el año en la masía!!!

Llené todos los espacios de la casa con ramos de flores y centros de naranjas y limones robados a los árboles que ya no podían con su peso; con ellos hice zumos para saciar la sed que me había producido tanto ajetreo.

Al día siguiente llegaron los integrantes del curso de baile. Esta vez, las alumnas eran españolas de distintos puntos de la península, y un americano de Miami.

Los cinco ritmos que aprendimos son difíciles de explicar, pero fáciles de sentir si te entregas a ellos. El primero: “FLUIDO”, el segundo: STACATTO”, el tercero: “CAOS”, seguido de “LÍRICO”, y acabando con “QUIETUD”. En Internet podéis acceder a la descripción de todos ellos. http://danzando5ritmos.com/los-5-ritmos/ 5 ritmos helena barquilla ( nuestra profe). Todo organizado por www.mariatalavera.com

La comida fue vegetariana, ecológica, y riquísima!!! Llovió, lució el sol, hizo frío, calor, en fin “PRIMAVERA”, mi estación favorita.

He vivido esta experiencia maravillosa por segunda vez, y pienso repetirla siempre que pueda. En Madrid, seguiré practicando una vez por semana.

Bailar es un modo de vida, una forma de expresarla y celebrarla que me llena muchísimo.

Desde pequeña he practicado varias disciplinas de baile, y llevo dieciocho años practicando yoga con mi maestra y amiga, Silvia Cerezales Laforet. Me he dado cuenta que los cinco ritmos de baile, son totalmente compatibles con el yoga, la natación y los retiros de meditación a los que asisto en verano.

No hay nada como cuidar y mimar el cuerpo y el espíritu. Espero poder seguir haciéndolo siempre.

 

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